Cardiaco

Augusto y su padre nunca llevaron una buena relación, la repulsión surgió desde que le dijeron que su hijo había nacido muerto y había resucitado a los pocos segundos, algo no estaba bien y ambos lo sabían. Algo que no notó su padre, fué la arritmia al momento en el que el corazón de su hijo dejó de latir.

Si uno mira las fotografías de su infancia, rara vez su padre estaba cerca de él, sus hermanos jugaron al futbol desde pequeños y él no, en algún momento las expediciones dejaron de incluirlo, y hasta cierto tipo de festejos. Augusto no era indiferente a esta discriminación, el mismo fomentaba excluirse de la vida y costumbres de su padre.

Como cualquier adolescente, pelearon varias veces, cada vez de forma más irremediable y virulenta. Durante un año Augusto no miró a su padre, mucho menos le habló y eventualmente dejó de pedirle dinero, se hizo independiente y finalmente se salió de casa.

El no estar tan cerca permitió que tuvieran una mejor, dentro de las posibilidades, relación. El usaba pretextos como la necesidad de lavar o ver una serie que no podía ver en su casa para verlo, cuando llegaron los nietos, ellos eran el pretexto para estas visitas. Hasta qué iniciaron una nueva discusión, terminó en desastre, por los gritos no era posible notar como los dos corazones palpitaban violentamente, como si fueran a reventar el pecho. Si hubiera sido posible discriminar el sonido y ver a través de electrocardiogramas o ultrasonidos, se vería como los ventrículos se expandían y contraían al mismo tiempo, las tricúspides y bicúspides se abrían y cerraban al mismo tiempo, inclusive si midiéramos volumen y forma veríamos qué, no había cosa más parecida que sus corazones, como si fueran gemelos, ahora latían al mismo tiempo.

A partir de ese momento habría sido fácil saber cuando uno u otro estaba en problemas a partir del comportamiento de sus corazones, en algún momento sentían los corazones agitarse sin razón aparente, fuera su padre subiendo escaleras, fuera él corriendo, o simplemente mirando a alguien que le gustara, los corazones estaban inextricablemente condenados.

Y ésto, se entiendo sólo hasta el final, el por qué estaban condenados.

Han pasado ya varios años más, el hijo y el padre tienen una tregua, se visitan, hacen planes para comer, ahora el padre tiene problemas cardiacos y el hijo los resiente, despiertan en las madrugadas, a veces por el corazón del padre que se detiene y sigue adelante pues es impulsado por el corazón del hijo, y otras veces por lo rápido que late el corazón del hijo al tener pesadillas. Pero no siempre ese unisono latir haría que el otro corazón recobrara un poco de cordura y alargaría el colapso del sistema alimentado por el otro.

Una tarde extremadamente calmada, el sol llega naranja por la ventana, el padre muerde una manzana, escucha el crujido y el mismo crujido se resiente por una válvula que se revienta, la sangre fluye desigual. Al mismo tiempo el hijo, presa de sus angustias y escarnios, corre con la intensión de reventar el corazón, lo consigue, la tricúspide expulsal violentamente la sangre a la arteria pulmonar y se rompe, el sonido del aire pasando entre los árboles se escucha entre los latidos del padre y el hijo, la falta de oxígeno, en cuestión de latidos, los marea, el padre se sienta, el hijo se detiene, y ambos miran al sol, y se piensan respectivamente; a mi padre le gustan estos atardeceres, es lo único que sabe de su padre, su padre recuerda que el sol estaba en la misma posición cuando un presentimiento le decía que algo estaba mal con su hijo que apenas nacía, 37 años antes. El padre se sienta en el sillón y cierra los ojos, el hijo cae sobre sus rodillas, escuchando sólo el aire que silba entre las ramas, empieza la necrosis en el corazón y la asfixia en el cerebro.

El hijo con los ojos abiertos y la mejilla al suelo, fresca. El padre con los ojos cerrados, la manzana aun entre sus manos y una gota resbalando sobre uno de sus dedos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s