El día que se detuvo el corazón de Augusto.

Augusto es esceptico así que considera que sus glándulas reaccionan a ciertas hormonas o componentes en el sudor de otra persona, siempre ha considerado sus gustos estéticos más razonados y si a esto agregamos la inteligencia que admira en la gente, las habilidades y los buenos momentos, Augusto rara vez caía en eso del enamoramiento.

Sin embargo, Augusto cae en estado obsesivo, que otros llaman enamoramiento. Cuando esto le sucede, tres veces para ser exacto, no sabe qué, o cómo, decirlo, no sabe como comportarse, y hace cosas torpes, pasariamos varios cientos de palabras explicando esas torpezas, y no, hoy hablamos del día en que se detuvo su corazón.

Desde pequeño Augusto ha sabido como detener su corazón. Aun en el limbo amniótico dentro de su madre, al sentir la  expulsión, él primer rechazo a algo que lo tenía cómodo, lo hizo, detuvo su corazón y; como sucedería casi todas las ocasiones, éste empezó a latir, Augusto y su músculo cardiaco eran entes independientes y fué la primera de muchas ocasiones en que éste músculo sobreponía su voluntad a su voluntarioso dueño.

Después de tantas historias, tantos gritos, tantas mañanas tratando de entender qué no es suficiente sólo estar obsesionado, piensa en ellos, piensa que ha valido la pena, piensa que también es momento de terminar con todo. Y decide domar el corazón y detenerlo de una vez por todas.

Se recuesta, apaga las luces y sólo entra el moribundo atardecer por la ventana, hay mucho silencio y pone su mano en el pecho, empieza a sentir sus latidos, el reflujo de una válvula un poco rota -shhh- suena.

Empieza a pensar en ellos, en el momento en el que se los han presentado, un bar, una fiesta, una librería, lo que pensó, lo que hizo, lo que hizo mal, no ser suficiente, no ser entendido, ser temido, todo lo que creia, interpretaba, calculaba que había sido, todo estaba ahí, y el corazón en lugar de detenerse se hacía más lento, siguiendo la desolación de las ideas de Augusto, equivocadas tal vez. Encuentra los momentos de terror, de inseguridad, y va encontrando los momentos que no aprovecho por pensar en el momento en que se terminaran, en tardes, mañanas, madrugadas y besos.

El corazón va más despacio, la sangre se ralentiza, no siente las piernas y los recuerdos se van haciendo tenues, el cerebro recibe menos oxígeno, empieza a dormir y finalmente se detiene el corazón.

La triste historia de Augusto podría terminar en un amanecer con luz del sol entrando, con los sonidos de la ciudad y su piel gris, como sus sábanas, con una ligera sonrisa, con esa paz que viene con la muerte, entre los recuerdos ya limpios, puros, los buenos momentos.

Sin embargo el corazón de Augusto tiene sus propios planes y empieza a latir, no así otros tres corazones, lejos, en sus propias guerras y vidas, esos corazones escucharon el corazón de Augusto y se fueron haciendo lentos, bombeando menos sangre y en algún momento sus dueños sintieron la asfixia y los corazones se necrosaron, oscurecieron y los últimos recuerdos fueron hacia Augusto, ya también limpios, cayeron y no volvieron a despertar.

Augusto no se presentó al trabajo, se despertó tarde, y miró todo como nuevo, sintió el algodón de sus sabanas, miró la luz de medio día y su mano bajo su pecho, se levantó, abrió la ventana y se vistió. Había algo raro, no tenía la expresión de amargura que llevaba hace años, y tampoco los recordaba, sonrió suspiró y ese aire entró en los pulmones, oxigenando la sangre que el corazón explusó gustoso al resto del cuerpo. Mientras tanto, fuera, lejos de ahí, lejos de la vida de Augusto, tres actas de defunción hablaban de infartos fulminantes y se preparaban sus entierros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s