Naomi.

Naomi medía cerca de un metro con noventa, y era de los que nunca me dejaba entrar en tremendo drama, aunque nunca sabré que pensaba cuando me veia, siempre me saludaba como saluda una diva, como una Betty Davis-Margo Channing o bien una Greta Garbo-Queen Christina.

Rara vez me dejaba hacer drama, siempre daba la vuelta a cualquier clase de queja y me miraba con una flojera que me hacía tratar de encontrar algo que decir, que no fuera queja, no se, tal vez algo superficial con lo que pasariamos los pocos minutos que teniamos en común.

Cuando llegué con una bufanda larga, alguna noche de martes de El Taller, me la acomodó y arrancó la etiqueta, la rompió un poco y me dijo álgo que tenía que ver con usar la ropa adecuadamente.

Suelo recordarlo cuando me pongo esa bufanda.

Siempre que veo algo suicida.

En estos días ví “Las vírgenes suicidas” de Sofía Coppola y el video de “Todas tus amigas” de La casa azul. Y volví a recordar como nos conocimos.

No porque Naomi se haya suicidado, no, sino porque en esa fiesta, cuando nos conocimos y yo hacía el emo ( en esa época todavía tenia edad para ser emo), me dijo: “Tú eres de los que se terminan suicidando, ¿no?”

Siempre que veo algo con el suicidio lo recuerdo, y recuerdo la llamada donde me avisan que ha muerto y recuerdo el funeral y recuerdo que nadie quería acercarse, porque es mejor recordarlo con esa sonrisa.

Naomi, murió antes de averiguar si sería un suicida más. No creo ser de esos que se suicidan. Tal vez, como si fuera una incepción la frase de Naomi me bloquea esa posibilidad.

Y aun conservo la bufanda.

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