Simple

Ser un chico simple, de sentarse en la banqueta a comer algún dulce, mientras sus hermanos juegan ‘hoyo’, de meter al gato muerto en una caja de leche y enterrarlo en la jardinera frente a la casa, de girar mientras cae nieve, y ver que no es nieve, que eran los gusanos de otro gato muerto que eran arrastrados por el viento.

Un chico simple, de no tolerar los domingos en casa, ordenando los útiles escolares mientras los paseos del domingo entonces, para sus padres, se convierten en planchado y doblado de ropa.

Un chico que quería ser bailarín o pianista o astronauta o espía como James Bond.

Un chico simple que escalaba un lavadero, una ventana y llegaba a la azotea, subía una grabadora, ya debajo de los tinacos miraba como se metía el sol y si había luna visible, se tiraba a verla, hasta que el frío entumía los brazos, y había que bajar.

Un chico simple que no recordaba que estaba muerto, que nunca miró la luz y que al no saberlo no sabía que había muerto y así, era testigo de la vida que no le corresponde, mirar a la gente, pensando que los ignora, a los vivos, cuando los vivos simplemente no pueden verle.

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