Apropos de Camelias y putería

La dama de las camelias, La traviata o Satine, es el nombre de una cortesana, condenada a tener una muerte nada apacible, morir enamorada sabiendo que el hombre que ama, no sabe el sacrificio, que ella ha hecho, en pro de la moral y las buenas costumbres.

El libro de Alexandre Dumas, hijo, narra esta historia, y mientras escribo escucho a las chicas psicoanalizadas de Lou Reed.

Cantan Antony and the Johnsons, Candy Says

Marie Duplessis, es la dama de las camelias, cortesana de París que tuvo una relación con Alexandre Dumas, en la ficción gasta enormes cantidades de dinero en camelias blancas, por que no huelen, se enamora de Armand Duval y por su propio bien, el padre consigue separarlos (su hijo no está para redimir putas), ella muere finalmente de tisis y él, hecho pedazos al enterarse del “sacrificio” que ella hace por su bien.

Plácido Domingo y Teresa Strattas suenan con El brindis en el Acto 1 de La traviata.

En La Traviata, “La descarriada” para los amigos, de Giussepe Verdi. Violetta Valéri, es ésta cortesana, una de las operas más interpretadas que en su estreno fue un fracaso. No cambia la historia, ella lo deja por la presión del padre preocupado por el futuro del hijo que da mucho de que hablar al redimir a ésta prostituta.

Because we can!, Canta Beck ( everybody can can)

Satine es la cortesana de Moulin Rouge, más cercana al siglo XX que las otras dos. Ella confunde a un escritor, Christian, con el duque, personaje del libro que es el benefactor de Marguerite aquí un prepotente acaudalado. Obsesionado con Satine en mera transacción los separa, aquí en realidad no interviene la presión moral del padre de Christian aquí es el dinero. Satine debe hacer creer a Christian que no lo quiere para salvar el Moulin Rouge, ella va a morir y su enfermedad es un secreto, finalmente en la película musical de Baz Luhrmann atiborrada de canciones más bien pop de finales del siglo XX, ella morirá en brazos de Christian, y como en el libro, empezamos la historia después de la muerte de esta cortesana.

Greta Garbo, en la versión filmica Camille, aunque existe una versión previa silente con Rodolfo Valentino, tal vez ésta es más conocida por la icónica Greta. Tal vez mi dama de las camelias favorita.

Caroline Says, while bitting her lip, you can hit me all you want to, but I don’t love you anymore.

El padre dice que su hijo no está para redimir putas, podriamos pensar que ha pasado más de un siglo desde esto, desde que la sociedad no permite que una puta deje su pasado atrás por hacer y querer algo que no implica prostituirse. Pero sigue siendo vigente, siguen prevaleciendo toda clase de prejucios, aun no entiendo para qué, de todos modos la gente se separa.

En una sociedad evolucionada ésta historia sería un absurdo, un “en serio la gente piensa así”, sin embargo no, aun sigue siendo vigente, sigue mostrando cuan absurdos son los prejuicios de la gente, como todos al final valoran más un pasado intachable – o bien bien oculto – antes que aceptar que se les vea en la calle con alguien que pues simplemente tiene un pasado.

Parece que el tiempo pasa en vano, que no se adquiere experiencia, que María Magdalena siempre será esa putilla redimida y salvada de un apedreo, que nunca será nada más, que Malena siempre será vigilada de cerca por las vecinas del pueblo y que la historia de Lola, la bailarina de Moscú en Lágrimas del corazón de Sally Potter o Debby de Histeria de Mira Nair seguiran siendo una constante porque el pasado es el pasado y a menos que se tenga bien encerrado en un juego de doble moral, nadie está dispuesto a aceptarlo.

Parece que al final siempre se presentará el momento en que los billetes caen y se avisa del pago a esa prostituta al primer arranque de furia del redentor, al que le pesa tanto ese pasado como al resto de la sociedad que lo presiona a que de fin a su idilio, no historia de amor, idilo.

Cerramos esto con Femme Fatale, donde Nico canta y advierte, tal vez sobre Edie Sedwick, de la que todos saben que hace para agradar.

 

 

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2 comentarios en “Apropos de Camelias y putería

  1. Es aquel viejo y burgués asunto de la doble moral, me parece, donde la condena no es a “qué se haga” sino “que se sepa”. Y también a la envidia ¡Cuánt@s no hubieran querido darle vuelo a la hilacha! 😀

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