Textos mala onda del hombre no moderno

Pintando todo de negro, sólo compre tinta negra, para dejarla caer sobre el suelo, se subiera por los resquicios, entintando todo, subiendo rápidamente, trepando por el algodón de las sabanas, subiendo por las piernas, la ropa interior, hasta que la oscuridad cubriera todo.

Phobos y Deimos miran, las ratas que cuidan mis pesadillas, que mastican los terrores de la noche, que alimentan el miedo, la ira, el terror.

La tinta ahoga a los amantes.

Hay que escribir la ficción que describa la mejor de las versiones, aunque haya sido una tormenta la que domina el último capítulo, y todo termine con el reflejo en el fondo de un lago helado.

Inclusive el fantasma.

Ardiendo.

Uno cambia tratando de ser una mejor versión de uno mismo, y termina siendo otra cosa, una cosa hecha de remiendos de miedos y terror.

Hecho de palabras, deshecho de carne, en tus brazos, no se olvida.

La mirada del demonio bajo la cama.

Sonríe, estamos juntos de nuevo.

La libertad y la restricción de la mente.

¿Tomará tiempo?

Dos ratas comen recuerdos, antes los ablandan, los estrellan en la pared.

Hasta terminar aquí.

No muerto. Muerto.

Duermo en un mar negro, no muerto.

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