Crónica de una exposición cancelada, o bien, My own private otto e mezzo

Estaban en la iglesia de San Hipólito, comiendo almendras marinadas en alucigenos naturales una pintora, un mercadologo, un escritor y un fotógrafo, sale la propuesta de usar el lobby del estudio de la pintora para montar una exposición, ya hacía un par de años de la “increible y fresca exposición de ese fotógrafo novel”  cómo llamó la prensa, salieron a caminar a Av. Juarez después de una fuerte lluvia, clima agradable, buscaron algo que comer y se fueron armando en su cabeza ideas y algunas interveciones de fotografías.

Al llegar a casa, comenzó a revisar los negativos (bien sabemos que eran fotos digitales en el disco duro pero hay que darle un poco de misticismo al asunto). El trabajo de dos años, poco a poco fueron apareciendo fotos que estaban totalmente olvidadas, viejos amores que ahora sólo son un montón de dolor, reia cuando descubría fotos de gente que sólo duraron un noche y un par de fotos, relaciones que no fueron relaciones, fotos que podrían arruinar algun par de relaciones, sin ningún pesar las pasaba y las iba borrando, “lo que no está fotografiado o documentado, termina por no existir” entonces hizo la selección sacó todo, las ordenó y algo no encajaba.

Platicando con una vieja amiga consiguió patrocinio de bebidas algunas impresiones para colocar postales en algunos lugares que vendían el licor, sólo necesitaban la imagen y los datos, el fotografo durmió abrumado después de tomar varios vasos de veladora llenos de mezcal.

Así que pidió ayuda, asistencia en la curaduría, y claro, cuando vieron la propuesta de fotos, de las cuales se adelantó a imprimir algunas, encontró las fallas, esa falta de satisfacción en algunos trabajos, no que fueran malos, simplemente la motivación de aquella primera serie estaba resuelta. así que las siguientes fotos estaban totalmente fuera de la línea de trabajo, así que existía una armonía nula, nada conectaba 4 o tal vez más lineas cortas de trabajo, así se rearmó.

Para ese momento, uno de los curadores tenía preparada la parafernania de prensa, el fotografo tenía que preparar unos textos para la obra, pedir a un escritor que le permitira usar sus textos para una obra que habían hecho juntos, enmarcar, preparar un discurso para un programa de radio, pero algo pasaba, la expo no estaba lista.

 

Tenía ya la selección de fotos, estaban ya impresas, ordenadas, todo, listo para enmarcarse, pero algo sujetaba al fotografo de hacerlo.

Aquí viene la parte del sexo que claro no es real porque el fotografo no fuma.

Llegó entonces alguien que había modelado para esos retratos, se besaron, se quitaron la ropa y en la sala cogieron sin control, tirados en el piso mientras fumaban un cigarro le preguntaron que en qué parte estarían montadas sus fotos. El foógrafo tosió, cómo decirle que sus fotos ni siquiera existían impresas, que inclusive antes de la curaduría las había descartado, que no era bueno para posar, dejarse guiar y que sólo ofrecía buen sexo, tengo que trabajar, le dijo y le acompañó hasta la puerta, una vez que llegó su taxi.

El espacio prestado tenía un tiempo limitado, no sucedía nada, no avanzaba en los textos, nada, perdió el patrocinio por falta de tiempo, la nota en uno de los principales periódicos se perdió porque el tiempo era cada vez más corto.

Entonces reia, empezó a buscar las fotos que jamas podría publicar, gente que escribe, que está en arte, publicidad, famosos poetas, famosos ilustradores cuyas fotografías en cama bien valdrían una serie, pero esa sería su serie, algo que nunca podría publicar, no por pudor, o por caballerosidad, sino porque le valía un pepino.

Entonces se canceló todo, envió un aviso totalmente impersonal, juntó todas las impresiones y las guardó, redactó un par de disculpas y esa noche pudo dormir tranquilo después de tomar algunos retratos nuevos que implicaban visceras de peces muertos sobre los órganos genitales.

PD.

Esas fotos nunca podrían ser publicadas pues alguien le mató cuando descubrió que no estaba en las fotos impresas, en venganza pasó todo lo que podía tener datos magnéticos, discos duros y así, por un borrador Degausser y con un pequeño generador de pulsos electrómagneticos arruinó todo posible contenedor sólido de datos y las fotos impresas, recibos y otras cosas, las tiró.

Así, sólamente llegó a ser recordado como ese fotografo que tuvo una serie de fotos y después murió despues de destruir su obra, por un par de semanas, despues nadie volvió a hablar de él.

Las fotos de visceras de peces sobre genitales eran geniales.

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