Sobre la demencia.

El juego de la demencia, bastante bueno para no asumir las responsabilidades, la cabeza se abruma con tanta información, con toda esa moral que uno combate, con los prejuicios y los consumos, es dificil no estar consciente que la vida no es nada, sólo una coincidencia de materia, una construcción de personalidad a través de químicos y experiencias, sociedades que han deformado la pulsiones de supervivencia de una especie, todo es una construcción.

Entonces la demencia deconstruye eso.

La gente gusta la idea de la locura, y; aunque existe una disfucionalidad real en la percepción, los procesos y el comportamiento, la locura es un posible mecanismo que permite justificar que todos esos constructos sociales pueden saltarse, aunque claro, no considero necesario llamarse loco o demente para hacerlo, tal vez para que los demás no molesten y se queden en su corral tranquilos es necesario.

Así uno se va creyendo enfermo porque la gente lo necesita clasificado de ese modo por sus desaveniencias.

La primera vez que me topé con alguien que había llevado erraticamente su comportamiento fue en el 2006, era un español un par de años menor que yo, con el cabello negro y los ojos enormes, uno de ellos saltaba y el movimiento se veia en todo el cuello, no podía evitarlo y conforme se ponía más nervioso, se veia su tensión por controlarlo, lo que contraproducía y lo hacía más frecuente. Bailamos, fuimos a casa, nos contamos las historias, él fue paciente de un hospital y ahora era enfermero en el mismo, estaba de vacaciones en México, y bueno, estaría algunos días.

Como todas mis relaciones en esos días, pasarian dos semanas en las que pronto me olvidaría del asunto para ocuparme en mi gran obsesión de la personalidad múltiple, así que dejé de contestar su llamadas, lo que siguió fue llegar a casa y encontrarlo en la puerta, sentado, con su ojo saltando, las primeras veces dejé que gritara y se pusiera todo lo mal que quisiera en casa, era un forma de estudio, pero un día simplemente dejé de ir a casa temprano, nunca volví a saber de él.

Cuando veo o escucho esta canción me acuerdo de él.

Spider.

Anoche veia Spider, la película es la cosa más triste del mundo. Bueno no, pero casi, es algún lugar gris, con un sol muy triste y noches muy calmadas, Spider sufre del sindrome de Capgras y ha cometido un crimen cuando era niño, así ha pasado su vida en un hospital psiquiatrico, cuando sale, regresa al lugar donde creció y poco a poco va reconstruyendo los hechos, hasta que se da cuenta que fue lo que pasó, digamos que está curado, pero estar consciente de su crimen es peor a recordar por siempre que había hecho lo correcto.

Entonces curarse para Spider es peor que permanecer loco.

Entonces invento los momentos de lucidez, donde la falta de resposabilidad sobre mis actos pueden llamarse demencia, aunque el psiquiatra pudo ver que sólo estaba un poco deprimido.

Qué sencilla es la vida de la demencia, culpar a algo más por la incapacidad de resolver una ecuación a la que le hemos metido tantas variables que se vuelve imposible resolver.

Pero entonces viene eso, la vida como una ecuación, simplificada a tal extremo en que las variables se convierten en parámetros y el fácil controlar lo que no requiere tantos puntos de revisión. Y así entonces quien considera los eventos como un montón de variables a cuantificar, toma la aproximación y culpa a algo más de todo el desastre, creo, no sé.

Lo único que sé, es que la demencia como construcción en algún momento aburre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s