Sobre la nada, de nada y nada

Tengo miedo a los cisticercos, siempre que siento comezón dentro del cráneo pienso en ellos, comiendo las ideas que están por venir, me pregunto por qué no se comen los recuerdos que no quiero, tal vez son amargos y venenosos y por eso ellos mueren, tal vez siendo comezón porque un gusano ha muerto por acercarse a lo que no quiero recordar.

Entonces los recuerdos mantienen un equilibrio, creo que no está mal. Como mis fresas sin miedo.

 

Qué extraño ir por flores cuando en las primeras veces que salí con él, le llevaba flores que compraba en el mercado de Jamaica.

 

Aun quedan caminos en los que el sol no puede verse por los árboles, no todo está perdido.

 

Me gusta comer uvas, sentarme, ver la tarde morir y comer uvas, verdes, sin hueso.

 

Me gusta ir muriendo, ser una uva, comer tardes verdes  y sentarme en los huesos.

 

Tomo jugo de naranja, en un sólo vaso, un café con leche, un pan tostado. miro, está amaneciendo. Me gustaba que preparara un par de tostadas con mermelada las mañanas por los sábados.

 

una vez más me pongo los lentes que no necesito, anoche mientras manejaba me los puse y quité, ya veo los semaforos igual, otra vez tengo esa posibilidad de identificar la distancia a la que las luces rojas me piden me detenga

 

Y pienso que no hay que detenerse, habría que dejar la urbanidad recalcitrante que se nos mete a punta de cobros, otra vez manejar hasta toparse con una pared, esta vez asegurando que nada amortiguará el impacto, la masa por la velocidad, siempre la masa por la velocidad.

Dejé de usar la frase “te quiero”, por que es muy dificil y es muy fácil su uso, así que no puedo, no es que no quiera es que duele decir te quiero, así le doy la vuelta.

otra vez los cisticercos se mueven a través del tiempo

 

otra vez se siente la puñalada

 

otra vez no entiendo que siento y siento que no siento nada

 

me gustan los femures largos, es casi el 25 por ciento de un cuerpo

 

y otra vez no digo nada, porque no tengo nada que decir, porque todo es algo dicho mil veces

 

hay una colonia de cisticercos en el hipotálamo, sentado con la cara al sol, el servicio metereológico me recomienda sólo 25 minutos al sol para no dañarse, no siento el calor, no siento cómo se quema la piel, los cisticercos se comieron el termostato

 

soñé con extraños que están en alguna parte de la corteza cerebral, tal vez en una especie de zanja, escondidos de los gusanos, aparecen en sueños, aunque el contenido emocional asociado al recuerdo de los individuos que atacan en sueños se ha disociado, ahí están

 

es posible remojar todos los recuerdos con propanol y aunque no se pierden los recuerdos, se puede eliminar su contenido emocional

 

me pregunto si eso ha pasado

 

dormitaba con alguien, tocaba mi cráneo, encontró una especie de surco en el hueso, por un rato tocabamos para ver si estaba abierto, si era posible que la hendidura dejara que el periosteo y la duramadre se tocaran

 

me da miedo la meningitis, dicen que al infectarse parece que la metieron a escaldar en agua salada

 

me da miedo la mancha que aparecia en la tomografía aunque ya no hay rastros de ella

 

podría ser que un gusano se quiso comer una arteria o una vena

 

cuando se acercaba ese desmayo y esa convulsión, había una sensación rara en el cuerpo, algo a nivel eléctrico, cómo si hubiese una señal que prepara al resto del organismo para caer sin control y perderlo

 

otra vez esa comezón detrás del hueso de la frente

 

 

 

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