El castillo del dragón rosa.

En los estertores de mi niñez, cuando aun solía salir con mi madre, solía acompañarla a inyectar gente, una de ellas, ya no recuerdo su nombre, vivía en una suerte de vecindad, que no se si aun exista, vivía con sus hijas, una de ellas era una especie de ochentera que tenía mala fama, la otra era una niña tranquila, con leucemia.

La Fisher Price tenía un castillo, llamado El castillo del dragón rosa. Cuando eramos niñis nos compraban de esos muñecos, sin brazos, muy simples, recuerdo que teniamos un hospital y ese castillo, podía pasar horas jugando me gustaba que tenía una escalera que llevaba a un pasadizo y calabozo, el dragón estaba en la torre, había una pequeña trampa que llevaba al calabozo.

Había olvidado todo esto, hasta que mi madre y hermanos me recordaron que yo lo había regalado a la niña que tenía leucemia, no sé, había olvidado esa sensación de asfixia de la casa a la que ibamos, mi mamá se enteraba de algunas novedades, se ponía al dia y al parecer yo jugaba con esa suerte de hermana que nunca tuve, no sé si me lo habría dicho mi madre o era sentido común, pero sabía que esa niña moriría, que simplemente estaban intentando algo que no era posible así que le regalé ese castillo, con todos esos ratos jugando, creo que después tembló, ya no sé, tal vez fue después, tal vez salí de la secundaria o tal vez simplemente dejé de acompañar a mi madre, nunca más volví a saber de la niña, no supe nunca si hubo algún funeral y si vivian aun, y a esta altura de la mala memoria no recuerdo si fui al funeral.

Por la madrugada me despertó una punzada en el pecho, y cuando me recuperaba de ese dolor pensé en ella, intenté recordar todo lo que pude, odio que hay recuerdos que se han deslavado casi por completo. Supongo que, en mi extraña forma de querer a la gente, la quise un poco, y creo que la tristeza que siento en este momento es para ella, para su recuerdo, qué  extraño llorar por alguien que murió hace más o menos 30 años.

Pero heme aquí, pensando en una niña extraña que murió de leucemia hace tanto tiempo.

Y claro, que nunca nos regresaron el castillo del dragón rosa después de que ella murió.

 

 

 

 

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Un comentario en “El castillo del dragón rosa.

  1. Los recuerdos que apenas tenemos, un olor, color, sabor, o simplemente una noche de insomnio con una punzada y la mente agitada… esos nos dan muchas veces lo que más queremos: aferrarlos a nosotros para que no terminen transparentes en nuestra historia.

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