Sobre lagos negros.

Primer lago negro.

El cadáver de Laura Palmer se encontró a la orilla de Black Lake, al norte del pueblo, en la frontera con Canadá. Laura Palmer, que regresa 25 años después. Aún sigo pensando si el aburrimiento hizo de Laura el desastre que era cuando fue asesinada o así es la naturaleza humana o bien sólo era Bob. Sigo fascinado por los bosques, los lagos, tal vez en algún bosque cercano encuentre el Black Lodge, tal vez el White Lodge; me tope con todas esas cosas que he sido, que ahora me parecen un tanto distantes, tal vez me encuentre con la gente que ha tenido la suficiente atención mia para quedarse en la memoria y subsecuentemente en los sueños, tal vez pueda hablar con ellos y recordarlo. El cadaver aparece en un bolsa de plástico y es como dar un golpe al avispero. Hay un bosque lleno de niebla, oscuro, un lago negro que no se mueve, repetido hasta el infinito, inacabable, hay un cadaver en una bolsa, la caida de todo lo que se creia bueno, un truco de luz, pues detrás está el terror de Laura y sus ganas de morir.

Segundo lago negro.

México, Distrito Federal a 24 de Marzo de 2017. Un futuro no tan distante, al entrar a la casa del lago en el bosque de Chapultepec, en uno de los sotanos, hay una pieza que parece infección, manchas negras superponiéndose, siluetas de lagos, lagos que tal vez ya no existen, en color negro, cubriendo todo, entre ellos, yo creo, un bosque carbonizado, la forma en que acaba el mundo, en una nube de color grafito, en los pulmones quemados, el carbón que en ráfagas cubre la luz del sol, el mundo ha muerto, el mundo se ve en esa pieza de María José de la Macorra.

Me gustan esas imágenes que llegan de desiertos, lugares abandonados, el mundo apocalíptico McCarthy, la vida se desperdicia y se gasta, otro truco, pensar que abarca uno más si depreda más, pero no.

Hay un lago negro que absorbe toda la luz y no veo mi reflejo, no veo que queda de mi, no veo la inmensa tristeza cuando pienso en alguien, en algo, intangible, nadie en especial, nadie.

Tercer Lago Negro.

Una vez hubo un barco que cazaba ballenas, en ese barco M. y B., apocalipticas obsesiones y querer demasiado; se quiebra y se describe una soledad escondida. Melancolía y dolor, dolor y rencor, rencor y tranquilidad. Björk canta sobre el enorme lago que es su corazón, envenenado, tal vez no, pero hay mucho dolor en esa canción. Mathew ha creado algo enorme, épico. El rio del fundamento, de ahí podemos entender que todo se ha terminado, que se está en el fondo de un abismo y en ese abismo está contenido un lago de tinta china, espeso, negro, reflejando rocas, ahí nuestra heroina flota, podriamos tener otro lapso de tiempo que se repite eternamente, una tormenta – tal vez a ritmo de Storm de DR9 – volcanes de grafito, y lava de color azul, después, un lago calmado donde flota el amor muerto.

Un lago negro donde flota un Guillermo muerto, helado. Mirando al cielo, y ya no sintiendo nada.

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