Fisuras. 

Tengo una pequeña fisura en el cráneo, alguna vez se abrió y no había porqué intentar cerrarla, a veces tengo comezón dentro del cerebro, pienso que por ahí podría meter una pequeña varilla de silicio y rascarme, a veces como si yo fuera una célula que anda por ahí, puedo ver que es un cañón, con un cielo rojo de la sangre en la piel y hueso, con un río de sangre también, una membrana, o varias, y el suave cerebro.  A veces entra más luz de la acostumbrada, entonces todo es un desastre; más no el desastre causado cuando con los dedos busco la fisura y meto del dedo en ella, para ver si siento algo. Más no siento nada. 
Tengo una fisura en el cráneo que a veces duele, cuando hace mucho frío, por ahí también tengo una depresión en el cráneo, de cuando me golpeé con el acero de una escalera, se me sumió un poco, se hizo una mancha negra y la sangre al final se fue absorbiendo. 
Otra veces toco las cuencas de los ojos, presiono la piel para sentir el cráneo, aprieto en los pómulos y meto los dedos en la quijada. 

A veces me disloco la quijada para sentir que hay huesos que se zafan; siento las falanges de los dedos, o paso la mano por las clavículas. Me habría gustado tener unas clavículas más grandes, sólo me he roto huesos del cráneo y de la mano, ni uno más, tampoco me interesa, me gusta sentir los huesos, las fisuras, las cicatrices en los huesos quebrados de la mano, escuchar como los dedos truenan por una mala curación. 

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