un cuento sobre una ciudad maldita

CDMX (Marca Registrada) era ya una ciudad maldita, vivia mucha gente esclavizada bajo tierra, lejos del sol y el aire puro, usaban un transporte que envía el humo dentro del mismo camión para no soltarlo a los pocos lugares en la superficie que eran principalmente usados por los trabajadores asociados a las compañias constructoras, gobierno y productores de farmacos de la felicidad que reinaban la ciudad en armonía.

El gran regente había conseguido máquinas que generan oxigeno así que mandó tirar todos los árboles, suplantando algunos en plazas públicas por unos de plástico, en esas plazas, previo cobro, podía uno tomar el sol; ya que este dificilmente llegaba a las calles pues las torres de edificios, vacíos la mayoría, no dejaban que el sol llegara al suelo. La ciudad estaba rodeada por un cinturón de miseria el cual proveía a los trabajadores que sustituyeran a los subterraneos que morian asfixiados (así llamaban a los que mantenían el ciclo productivo y de consumo, bajo tierra). La ciudad daba la bienvenida a todo extranjero y algunos nativos del país siempre que entraran en los hábitos de consumo y sumisión a las politicas gubernamentales.

En otro lado del mundo, la tensión entre un país asiático y el máximo controlador de Capital se hacía cada vez mayor, por lo que el gobernante supremo de Capital decidió estrenar su nueva máquina de destrucción que a través de la ionósfera enviaba potentes rayos de control de clima. Ya se había usado alguna vez contra CDMX cuando el objetivo era controlar las mentes de los ciudadanos para que votaran por su ahora malvado, supremo y magnánimo regente, pues también tenía esa capacidad y la regencia de la CDMX usaba todos los medios disponibles para que la democracia no fuera violada y sin embargo obtener más años de poder y control.

Existía una crisis entre el país Capital y el país de Asia, que se comparaba a la tensión en la época de la guerra fría, había llegado el momento de ponerla en acción, así que lanzaron un potente rayo de 37 Megavatios hacia el país asiatico, lo que no contaban era que una poderosa tormenta solar cambiaría la estructura de la ionósfera y el rayo fue desviado a la terrible, poderosa y malevola CDMX™.

Así, la tormenta de protones que provenía del sol y el rayo electromagnético generado desde Alaska cayeron en las cosas de Devastado, un poblado que daba al oceano pacífico. Esto generó un terrible terremoto y un devastador Tsunami, así que Devastado dejó de exitir por olas de 50 metros de altura y la CDMX resintió el movimiento colapsando casi en su totalidad, los pocos volcanes alrededor de la ciudad se reactivaron y se escuchó un terrible crujido en la CDMX™, la gloria y esplendor de ese mundo de concreto y esclavitud llegaría pronto a su final.

El primer sismo fue terrible, 8.4 Grados en la escala de Richter, sin embargo no se cayó mucho, pero se esperaba la gran y terrible réplica.

Las placas se movieron, los suelos se ajustaron, salieron bestias de otros tiempos de las grietas en el pacífico ( ahora viven en armonía en la zona de Devastado con otros animales que han repoblado la zona ), así que a la mañana siguiente, cuando la gente recogía los vidrios rotos y se preparaba para la replica, por sorpresa sintieron el movimiento, tenue, aumentando, mientras el cielo cambiaba de color por las tormentas en el sol y los efectos residuales en la ionósfera por aquel infame y terrible rayo.

En algunos casos las personas vieron al cielo y notaron esos cambios en el color, pensaron que tal vez habían llegado a la gloria. El suelo de la CDMX se hundió, cayó un kilómetro aproximadamente, toda su gloria, su fortuna y su decadencia eran un montón de escombros que se veian desde las varias carreteras que daban acceso a ella, era impresionante, en palabras de un testigo que vendía barbacoa en las afueras y por unos metros se salvó, cuando el polvo se disperso, dijo, se podian escuchar los lamentos de los aproximadamente 30 millones de habitantes, al menos de los que quedaban vivos, era como un ulular, ponias atención y se escuchaba un gran lamento, la suma de todos los lamentos.

A los pocos días, cuando se declaró que no había forma de salvar nada comenzó una de las más grandes tormentas registradas en siglos, también tenía origen en los rayos reflejados en la ionósfera y las continuas tormentas solares, duraron muchos meses y cuando cesaron, el hueco de casi 8000 kilómetros cuadrados y un kilómetro de profundidad había llenado de agua, emergió mucha basura, restos humanos, pero sobretodo basura. Con los años y poco a poco fue quedando un enorme lago de agua cristalina cuyo fondo era insondable, decían que los restos de la ciudad se había hundido aun más, crecieron árboles alrededor pues la gente migro a otras grandes ciudades, como cucarachas atraidas por algun desecho dulce, a las pocas decadas había árboles y fauna.

La gran potencia capital y la gran potencia de la guerra asiatica hicieron las paces, se dieron cuenta que no valía la pena pues podrian desaparecer como aquella ciudad del mal, la gente se acercó a nuevas creencias pensando que tanta maldad había sido castigada por fuerzas supremas y la tierra tuvo un par de siglos de prosperidad hasta que la luna se partió en pedazos porque usaron el rayo de nuevo y la ionósfera estaba demasiado debil.

 

Texto e Imagen de Guillermo Eduardo Martínez.

Todos los derechos reservados, se prohibe su copia y reproducción, a menos que sea usado como guión de una hermosa película.

 

 

 

 

 

 

 

 

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