La posible historia de una bicicleta a la intemperie.

He dado vuelta sobre Medellín hacia viaducto oriente desde hace años, si son observadores, se habrán percatado que se hunden cada vez más las colonias a los lados del viaducto, si observan mejor por esa zona, verán que hay una bicicleta encadenada, pero hace tiempo no se mueve, tengo curiosidad por saber cuál es la historia de esa bicicleta.

Podría ser de alguien que llega siempre más temprano de la hora en la que yo suelo pasar, alguien que casi no la usa, he visto que tiene una bolsa ahora en época de lluvias y hoy había una imagen de la virgen, hay otro detalle, algo que es lo que hace particularmente voltee a verla cuando paso regreso a casa, y es que en frente está el primer edificio que vi derrumbado el día del temblor del 19 de septiembre de 2017.

Hace ya casi un año. Ahora hay un terreno, cercado, ya no ponen flores como en los primeros meses, antes había policias y ahora sólo está ahi, abandonado.

Ese 19 de septiembre después de caminar, andar en bici y tratar de regresar a casa, pasé por ahí, el viaducto aún soleado, los autos aminorando la velocidad viendo, los curiosos desde Medellín sobre el cruce, mucha gente ayudando, policias acordonando. Decían que había fugas de gas, así que pasé pronto, en el camino vi más edificios muy dañados, pero este era el primero que veia en este estado, desde 1985, cuando los edificios de costureras en la parte alta estaban derrumbados, sobre Fray Servando, parecía que al pasar el metro empezaba la zona de desastre, olor a muerto.

Esa fue la otra primera vez que vi edificios derrumbados, la ciudad en tinieblas, buscamos a mi madre para llevarle comida y cambio de ropa, ella estaba en rescate, aunque esa es otra historia, no la de esa bicicleta.

Pienso que esa bicicleta podría ser de alguien que la dejaba ahi, para poder verla desde el edificio, dónde no podía meterla. Quizá era más seguro tenerla en la calle, en viaducto bajo un poste de luz; y ahi está, un fantasma que me recuerda ese día, que me recuerda que las calles dejaron de ser planas, o tal vez que ahora lo noto cuando camino o me transporto, ya no se ve Narvarte desde La Roma, y viceversa, hay que subir una estructura que se hunde a diferente ritmo, no sé cuanto tiempo quede esa bicicleta ahí. La veo, y suelo pensar en todos esos muertos que estaban en casa, que estaban trabajando, que fueron golpeados por una loza, ¿qué fue lo último que sintieron? ¿la adrenalina, euforia, y todo oscuro? algunos con menos suerte una lenta asfixia, huesos rotos, la vida moviédonse entre rocas, la sangre, yéndose, llevando sus recuerdos, sus dudas, algunos pensaron en 1985, angustiados porque si nadie los rescataba era porque tal vez no había ya ciudad.

De algún modo eso no imporaba, ya no habría ciudad para ellos, si es cierto lo que creo, esa persona pensaría en su bicicleta, habrá pensado que tal vez alguien se la iba a llevar, que tal vez estaba bajo los restos de lo que había sido el viaducto, hasta que fue cerrando los ojos vencido por el sueño, el largo sueño de la muerte.

Hoy al regresar a casa tomé una fotografía de la bicicleta.

Fotografía de mi autoría.

Guillermo Eduardo Martínez

Julio 2018

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