Presbicia

El ojo viejo.

“La película sigue siendo la misma, pero tus ojos han cambiado”, dicen en Dolor y Gloria de Almodóvar. Pensaba en mis ojos, noté que había un círculo de otro color alrededor, el cristalino se ha vuelto más rígido, el ojo se ha vuelto viejo. Ahora leo de otra forma, veo las cosas de otra forma.

Además de ese cristalino rígido, están las quemaduras en la cornea, el pasado y el futuro en la mirada, memoria y quemadura, futuro y ceguera.

En estos días es más difícil sentirse vivo, camino, veo las cosas, leo, reviso fotos viejas y, como las quemaduras en la cornea, los datos viejos se convierten en huecos en los números de secuencia de los datos -imagen, cosas sobre mi mismo que ni me interesa recordar.

Ahora debo alejar las cosas para verlas, entenderlas, de alguna forma se ven distintas, debe ser la distancia, el detalle que se pierde con la visión del todo. Podría aplicarse lo mismo para la visión del mundo, alejarse hasta que los detalles se pierdan entre un montón de información, ya no perderse en los detalles acercándose, el desapego como el triunfo de la voluntad.

El proceso de muerte, el miedo.

Tengo una obsesión con la última vez que suceden las cosas, esas veces que dices: Nos vemos luego, y nunca se vuelven a ver.

Recuerdo de forma recurrente las últimas veces, después de un concierto de Björk, lo llevaría a su coche, pero la necedad nos hizo pasarla juntos, se quedó, nos abrazamos, fue la primera vez que sabía y sabíamos ambos que sería la última vez. A partir de eso recolecté muchas últimas veces, casi podría contarlas; cuándo sería la última vez que leí algo de cerca, que el cristalino fue flexible, tal vez no hubo necesidad, le doy vueltas. Pero sólo enfrento eso, que los órganos pasen de su periodo funcional a su periodo de extinción.

Por supuesto exagero, todo lo escrito aquí siempre ha sido una exageración, pero es una forma de entender las cosas que suceden, aunque ahora es más sencillo hacerlo en una vieja máquina de escribir, la que compraron a mi padre cuando estaba en la preparatoria.

Y me pregunto también si soy todo lo que me prometí.

¿Y cómo era todo?

Hay lugares que reconozco menos, varios temblores, construcciones, remodelaciones, la ciudad también envejece, al mismo tiempo renace, el cemento gris oscuro deja paso a cemento gris claro, ruinas en las ruinas, sangre en la sangre.

Así camino y hay nuevos lugares pero también hay lugares que extrañaría, sólo por verlos, el parque viejo con las siglas DDF, ahora con bancas diseñadas para no estar cómodo, para irse pronto.

De cualquier forma tengo pequeñas marcas de un eclipse en el fondo del ojo, la cornea quemada en 1992, no importa mucho que no se está recibiendo en esas zonas.

 

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